Somos Río Lempa: conservar el agua y restaurar el territorio

A lo largo de 10,200 kilómetros cuadrados, el agua del Río Lempa recorre montañas, valles y llanuras antes de abrirse paso hacia el océano Pacífico.

En su trayecto, alimenta bosques nubosos, cafetales, valles agrícolas, humedales y manglares, sosteniendo la biodiversidad, la economía y la cultura de las comunidades rurales, las ciudades y los ecosistemas que se desarrollan en el transcurso de su cauce.

Hoy, este vasto territorio es también el escenario de una de las apuestas ambientales más ambiciosas de las últimas décadas:

El Programa Somos Río Lempa (SRL), una iniciativa de largo plazo destinada a conservar y restaurar la cuenca hidrográfica más importante de El Salvador mediante una ejecución conjunta entre el Fondo de Inversión Ambiental de El Salvador (FIAES) y Catholic Relief Services (CRS), en colaboración con el Gobierno de El Salvador, el Gobierno de los Estados Unidos, organizaciones no gubernamentales y las principales instituciones financieras como la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (DFC por sus siglas en inglés), J.P. Morgan y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

Con una inversión proyectada de $350 millones — de los cuales $200 millones se destinarán a acciones directas de conservación y restauración en los próximos 20 años—, Somos Río Lempa busca revitalizar la cuenca en dos dimensiones clave: restaurar los servicios ecosistémicos y fomentar el desarrollo social y económico con énfasis en medios de vida resilientes.

Foto: autoría Somos Río Lempa

Los territorios, el corazón del programa

La cuenca del Río Lempa cubre cerca de la mitad del territorio nacional y abastece de agua a dos tercios del país.

Cada paisaje que alimenta cuenta su propia historia:

Así, el enfoque territorial de Somos Río Lempa es una de sus mayores fortalezas al impulsar procesos locales que nacen en las comunidades y se integran en una visión de cuenca compartida, con prioridades definidas desde el territorio, cuyo impacto se refleja en la reconstrucción paulatina de las capacidades locales, la revitalización de los ecosistemas y el fortalecimiento de la cohesión social.

El Programa co-diseña soluciones y fortalece los esfuerzos ya existentes en las comunidades, mancomunidades, organizaciones de base, y articula a otros actores locales comprometidos con la protección del agua, el suelo y los ecosistemas, potenciando su impacto con recursos técnicos, financieros y acompañamiento institucional. Además, de esta manera, asegura que las comunidades más afectadas por desafíos como el cambio climático, la inseguridad hídrica y la contaminación del agua, entre otros, jueguen un rol central en liderar soluciones sostenibles.

Somos Río Lempa, más allá de ser un programa ambiental

Es una propuesta de país para restaurar su principal fuente de vida a través de intervenciones articuladas bajo un mismo principio:

La conservación del agua como eje del desarrollo sostenible.

Invirtiendo en el futuro

El financiamiento de Somos Río Lempa está enfocado en siete componentes clave:

  • Restauración forestal y paisajística.
  • Conservación del suelo y el agua.
  • Agricultura regenerativa y agroforestería.
  • Coinversión para mejorar el suministro de agua.
  • Cofinanciamiento para la gestión de aguas residuales y el manejo de los desechos sólidos.
  • Participación comunitaria, educación y comunicación.
  • Sistemas de mercado y desarrollo de empresas rurales.

Foto: autoría Somos Río Lempa

Durante 2025 se han aprobado dieciséis propuestas de proyectos, de las cuáles se han firmado ocho convenios de cooperación para ejecutar acciones que inciden en los componentes del Programa. Se desarrollan procesos en el componente de agricultura regenerativa y ganadería, seis organizaciones locales ya están transformando los sistemas productivos rurales para hacerlos más sostenibles.

  • Fundación Campo, en San Miguel, está impulsando prácticas agrícolas regenerativas y sistemas agroforestales en la microcuenca del río Jalalá, para promover la recarga de agua, la mejora de su calidad y el aumento de la biodiversidad. En Chalatenango, la mancomunidad La Montañona lidera dos proyectos: uno centrado en la implementación de prácticas agroforestales sostenibles en cuatro subcuencas afluentes al río Lempa y otro en la gobernanza del agua, articulando a organizaciones comunitarias, alcaldías y otros actores locales para proteger las zonas de recarga hídrica.

Por su parte, Cáritas Santa Ana promueve un modelo de agricultura y ganadería regenerativa en cuatro subcuencas del Lempa, fomentando la participación colaborativa de agricultores y ganaderos. Y en el oriente del país, la Asociación de Cuencas del Golfo de Fonseca (ACUGOLFO) trabaja en la restauración de microcuencas del cerro Cacahuatique, mientras que la Asociación OIKOS Solidaridad impulsa sistemas agroforestales en el Bajo Lempa para restablecer los caudales ecológicos y las capacidades técnicas de las familias productoras del territorio.

En el componente relacionado con agua y saneamiento, Somos Río Lempa impulsa inversiones que fortalecen la infraestructura y la gestión comunitaria del recurso. El proyecto de la Mancomunidad Trinacional El Trifinio, en Chalatenango, mejorará el acceso a agua potable para 2,153 habitantes del cantón El Salitre, asegurando un servicio continuo y de calidad, además de apostar por el fortalecimiento de las juntas de agua y los equipos locales de saneamiento, garantizando la sostenibilidad de los servicios a largo plazo.

En los municipios de Morazán Norte y Morazán Sur, el proyecto liderado por Fundación Naturaleza en el Área de Conservación Nahuaterique aporta al componente de restauración de bosques. A través del establecimiento de sistemas de monitoreo de biodiversidad, agua y clima, las comunidades locales podrán tomar decisiones informadas sobre la protección de sus recursos y diseñar estrategias basadas en evidencia para proteger los bosques y las fuentes de agua.

En su conjunto, las iniciativas mencionadas representan una inversión inicial de alrededor de $888,000 por parte del programa. Cada una de ellas está contribuyendo a restaurar los servicios ecosistémicos que sostienen la vida: recarga de acuíferos, conservación de suelos, mejora de la calidad del agua, aumento de la biodiversidad y resiliencia frente al cambio climático. Pero, sobre todo, es una inversión en los habitantes de la cuenca —productores, líderes comunitarios, mujeres y jóvenes— quienes son los verdaderos guardianes del Lempa.

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